Con corte, cada mantenimiento es una parada: hay que programarla, coordinarla con producción y dejar sin energía la línea y todo lo que alimenta mientras dura el trabajo. Si la parada se posterga, la falla llega sin aviso.
Con tensión, la línea sigue en servicio y el trabajo se hace el día que hace falta, no el día que se puede cortar. La producción no se interrumpe, y el mantenimiento deja de competir con ella.
Lo hacemos en baja, media y alta tensión hasta 132 kV, con personal habilitado según la Res. SRT 11/2022, desde 1994 y sin accidentes en más de 9.000 trabajos.
Reconversión total del yacimiento de 2,3 kV a 13,2 kV, con recambio de postes, aisladores y crucetas.
Perfilado de aisladores orgánicos, medición de descargas parciales en descargadores y protecciones anti-aves en líneas.
Mantenimiento con tensión de la línea de 66 kV.